Mina es la dulzura convertida en gatita. Apareció en la calle maullando y acercándose a todo el que pasaba por su lado. Una de nuestras voluntarias que pasaba casualmente por allí la llamó y ella se lanzó a sus brazos a acurrucarse. Tiene unos tres mesecillos, es peludita, con la cola como un plumero, y buena y tranquila. Tiene una carita que enamora, verdad?
En el veterinario se dejó hacer sin un sólo mal gesto, al contrario, ronroneando y restregándose sin parar. Busca continuamente el contacto con las personas. Está sanísima, el test ha dado negativo y está lista para su adopción.